¿Sabe, compadre?, orita me siento como una carta sin sobre, así, como cuando cualquiera puede leer lo que dice y enterarse de todo. Ya sabe usté, compadre, si fuera otra cosa no me importaría, pero todos supieron que me dejó mi vieja, y pues eso sí cala.
Ya le digo que esto duele mucho, por que no a cualquiera lo tratan como un perro. ¿Sabe por qué? Por que ya desde antes me porté como un perro, lamiéndole las manos a mi vieja cuando me hacia un cariño, moviéndole la cola cuando me arrimaba un plato de sopa y agachando la cabeza cuando me alzaba la voz. Sí, compadre, por que yo era un perro enamorado que me dejé humillar y preferí enroscarme en un rincón antes de estorbarle.
Hace ya tres días que mi vieja se fue y la extraño mucho, compadre. Cuando salió de la casa me grito que yo era "un poco hombre", que ella era mucho para uno como yo y otras cosas que ya pa qué repito, si la vecindad entera oyó todo. Agarró una maleta donde ya tenia guardada su ropa y se subió a un coche bien bonito, de esos nuevos. Besó al hombre que manejaba, y ni siquiera me echó una mirada para despedirse. Yo nomás me quedé ahí parado, sintiendo cómo el aire se iba haciendo más espeso de tantos cigarros que fumé.
Desde hace tres días estoy aquí. con la puerta abierta, esperando que regrese. No por que crea que se va a quedar pero es que dejó algunas cosas y ¿ya vio, compadre? Se le olvidaron las llaves, y si viene, ¿cómo va a entrar la pobre?
Ándele, compadrito, siéntese y acompáñeme un rato. Nomás no cierre la puerta, por lo que ya le dije; sírvase y brindemos por las viejas. ¿Que si no me da coraje? Pues sí, la verdá que me da harta muina, pero es que a veces puede más el amor que la vergüenza.
Salud, compadre.
Más que solo un cuento para dormir.
lunes, 18 de agosto de 2014
domingo, 17 de agosto de 2014
La escoba soñadora.
¡Siempre la misma mugre! -se quejaba.
Sonreía al recordar aquella vez que se convirtió en un arma letal contra una rata atrevida que se metió a la casa, y sentía nostalgia de la fiesta tan divertida del año pasado: el señor de la casa la tomó entre sus brazos para bailar danzón, mientras todos reían al mirar a la pareja.
¡Qué tiempos aquellos! -suspiraba
A diario soñaba la escoba, fabricando ilusiones de vivir apasionantes aventuras; su mejor fantasía era que, pronto, una bruja la elegiría para su transporte personal. Se veía a si misma volar por el cielo nocturno, llevando a la oscura hechicera por atajos misteriosos, y casi podía mirar su silueta reflejada en la luna llena.
Un día, sus pensamientos fueron interrumpidos bruscamente. En la penumbra inquietante de la noche, escuchó que alguien entraba con cautela en la cocina y se aproximaba a ella con pasos sigilosos. Estaba ya muy cerca, sí, se percibía un aliento nervioso, entrecortado. De pronto, una mano impaciente y sudorosa la empuñó con fuerza, y una voz penetrante gritó con ímpetu asesino:
- ¡Mamá... ya encontré un palo para la piñata!
sábado, 16 de agosto de 2014
La bestia.
Solos, en aquella alcoba de tapiz rosado, colmada de inmaculadas flores, ramitos de azahar y sábanas bordadas, por primera vez te desnudaste frente a él. Un ligero temblor estremeció tu cuerpo - es la emoción, pensabas -. Supiste que una vez entre sus brazos lograrías serenar tu nerviosismo, para luego abandonarte, dócilmente, a sus caricias.
Jamás imaginaste sufrir esa dureza, esa violencia, aquello no fue la excitación ni el arrebato que lograste aquietar en él cuando eran novios, no era la pasión sutil ni las llamas de amor entre sus besos. Despedazó tu castidad con la brutalidad de un demente.
Tu príncipe azul mordió tus pechos hasta que sangraron, arrancó tu cabello, golpeó tu vientre, te insultó, te dijo al oído las frases más sucias que nunca habías escuchado y te abofeteó cuando suplicaste clemencia.
Cuando por fin dormía, sólo pensabas en escapar. Te deslizaste suavemente entre las sábanas, y al abrir la maleta para buscar tu ropa él despertó. Querías correr para estar a salvo pero el terror te inmovilizó y te quedaste ahí.Te miró fijamente, luego sonrío y dijo con dulzura: "Ven, princesa, ven a mis brazos". No podías moverte, te sacudió un intenso escalofrío, mientras el príncipe se levantaba. Vino hasta ti y su abrazo fue delicado, suave, aderezado con besos juguetones. Ordenó a la administración del hotel algo para desayunar. El camarero dejó una bandeja repleta de alimentos y se despidió con una sonrisa maliciosa. Estabas confundida y aterrada, sin embargo, la sed de la vigilia te obligo a poner la taza de café entre tus labios, y bebiste a grandes sorbos tu amargura.
- Pobrecita de mi amor -dijo mientras besaba tus manos.
Aseguró que poco a poco te acostumbrarías y que pronto hasta te iba a gustar. Siete días estuvieron en aquella habitación, siete días en la antesala del infierno. A ratos mirabas el mar que se abría frente a la ventana, y a veces sentías tu cuerpo disolverse con la luz anaranjada de la tarde.
Antes de volver a casa, fuiste a lavar tus heridas en la salada espuma del mar, y ahí frente al infinito, comprendiste que hay más mundo detrás del horizonte, y que tu estúpido cuento de hadas tenía que terminar.
jueves, 6 de marzo de 2014
Un amor equivocado...
El día era gris, sin vida, sin amor, solo tenía mis sentimientos hechos pedazos, los ojos desbordados de esperanzas muertas, solo lo suficiente como para todavía poder visualizarlo a lo lejos, me di cuenta, a pesar de la distancia que era feliz sin mi, no me necesitaba en lo absoluto y eso me estaba llenando de rabia; sabia que ese era nuestro destino, que al final termináramos como en el principio unos completos desconocidos, después de tanto vivido, tantos sentimientos expresados para que todo este concluyendo así, con mi mundo lleno de desilusiones y sin esperanza en el juego de sentimientos llamado vulgarmente amor.
Aun recuerdo el día que inició mi delirio, el gran 16 de octubre, el estaba tan guapo, lejano y desconocido, el tipo de chicos al que no le importa si los demás juzgan su aspecto, solo es ese chico de lentes opacos de cabello perfecto-desordenado, no traía pinta de alguien estudioso y parecía ser de los que les gusta Metallica y traen los pantalones rotos; estaba hablando con un amigo mío y sin mas titubeos ni pena alguna me acerque de una forma agresiva y con una improvisada excusa para decirle mi nombre, no esperaba ponerme tan nervioso, el obviamente noto el rápido cambio de color en mi cara ahora roja, roja, ganándole a mis nervios le logré hablar, a Ángel. Podría hablar de todas las cosas que hicieron que me enamorara de él pero solo me queda por contar lo único que hay, una trágica historia.
Desde aquel momento de mi gran valentía él me saludaba a cada encuentro que teniamos, solo se quedaba en eso nuestras conversaciones, podría decir que en eso termino nuestra historia, con un adiós...
No se como, pero el encontró mi facebook, mi vida se llenó de alegría al ver el primero, el primer mensaje con el que empezaría nuestra supuesta amistad, nos habíamos dejado en comentarios muy poco concretos señales bagas de sentimientos; ahora que lo veo, pienso desdichado en si todo lo dicho fue verdad, ya me canse, le diré francamente lo que siento, no me importa nada. Lo más grave que puede pasar ahora es que me de un golpe en la cara o algún insulto por el estilo, mientras me acerco a el noto que le extraña mi presencia pero aun así esta feliz de verme, el saludo es muy agradable, pero no quiero perder el tiempo. iré al punto.
-Ángel, te ves muy bien, bueno como siempre, se que me consideras tu amigo, ya no creo merecer serlo, pues... Ángel, tu me atraes de una manera que no puedo explicar, me he llenado de tan tontas ilusiones, se que estas sorprendido, esperare si tu quieres, cuando estes listo y reflexiones en lo tanto que ha pasado- dije con la voz tímida e insegura.
-Mario, no se que decir, no creí que tu fueras de ese tipo de personas... eres mi amigo, solo puedes ser eso, aunque mmm ahora ya no estoy tan seguro, por-por favor, en lo que pienso todo, ¡no me hables!- dijo, con una cara de despreció que no se podría explicar, y así sin mas que un adiós el me borro de su vida.
La tormenta ha parado, y el se marchó para no volver, si lo hace no sera mas que un conocido, me siento libre, pero sobre todo infeliz y un completo desconocido para mi mismo, me equivoque de amor, me equivoque de vida, me equivoque con él.
-Estefanía Piedras-
Aun recuerdo el día que inició mi delirio, el gran 16 de octubre, el estaba tan guapo, lejano y desconocido, el tipo de chicos al que no le importa si los demás juzgan su aspecto, solo es ese chico de lentes opacos de cabello perfecto-desordenado, no traía pinta de alguien estudioso y parecía ser de los que les gusta Metallica y traen los pantalones rotos; estaba hablando con un amigo mío y sin mas titubeos ni pena alguna me acerque de una forma agresiva y con una improvisada excusa para decirle mi nombre, no esperaba ponerme tan nervioso, el obviamente noto el rápido cambio de color en mi cara ahora roja, roja, ganándole a mis nervios le logré hablar, a Ángel. Podría hablar de todas las cosas que hicieron que me enamorara de él pero solo me queda por contar lo único que hay, una trágica historia.
Desde aquel momento de mi gran valentía él me saludaba a cada encuentro que teniamos, solo se quedaba en eso nuestras conversaciones, podría decir que en eso termino nuestra historia, con un adiós...
No se como, pero el encontró mi facebook, mi vida se llenó de alegría al ver el primero, el primer mensaje con el que empezaría nuestra supuesta amistad, nos habíamos dejado en comentarios muy poco concretos señales bagas de sentimientos; ahora que lo veo, pienso desdichado en si todo lo dicho fue verdad, ya me canse, le diré francamente lo que siento, no me importa nada. Lo más grave que puede pasar ahora es que me de un golpe en la cara o algún insulto por el estilo, mientras me acerco a el noto que le extraña mi presencia pero aun así esta feliz de verme, el saludo es muy agradable, pero no quiero perder el tiempo. iré al punto.
-Ángel, te ves muy bien, bueno como siempre, se que me consideras tu amigo, ya no creo merecer serlo, pues... Ángel, tu me atraes de una manera que no puedo explicar, me he llenado de tan tontas ilusiones, se que estas sorprendido, esperare si tu quieres, cuando estes listo y reflexiones en lo tanto que ha pasado- dije con la voz tímida e insegura.
-Mario, no se que decir, no creí que tu fueras de ese tipo de personas... eres mi amigo, solo puedes ser eso, aunque mmm ahora ya no estoy tan seguro, por-por favor, en lo que pienso todo, ¡no me hables!- dijo, con una cara de despreció que no se podría explicar, y así sin mas que un adiós el me borro de su vida.
La tormenta ha parado, y el se marchó para no volver, si lo hace no sera mas que un conocido, me siento libre, pero sobre todo infeliz y un completo desconocido para mi mismo, me equivoque de amor, me equivoque de vida, me equivoque con él.
-Estefanía Piedras-
miércoles, 26 de febrero de 2014
Solo un poco de oscuridad.
Entonces desperté, no sé donde, no sé por qué simplemente desperté, abrí los ojos, comencé a existir no entiendo como llegué aquí ¿O abre estado aquí toda mi vida?
Solamente puedo ver oscuridad, vacío, tengo miedo de caminar, pues podría chocar o tropezar con algo,pero aún así tengo miedo de quedarme aquí, solo, es definitivo, deberé comenzar acaminar siento en mis mejillas suaves gotas de lluvia, pero ¿Como podría estar lloviendo aquí?
Ahora que lo lo pienso ni siquiera puedo escuchar absolutamente nada ni siquiera mi vos, es como si aquí el sonido no existiera.
Por alguna extraña razón esta lluvia me tranquiliza, esta lluvia muda.
Camino, sigo caminando, pues es lo único que puedo hacer, pero tengo miedo, veo muchas sombras, tengo miedo de ellas, de aquellas sombras de las que uno puede ver cuando está solo, en su habitación a punto de dormir y que al momento de mirar fijamente la oscuridad pareciera que figuras extrañas se acercarán hostilmente hacia tí.
Pero sin embargo esas sombras realmente parecen perseguirme, me atormentan, de pronto la lluvia se torna ácida, y lloro ¿Por qué? No lo sé, simplemente lloro, tengo miedo, mucho miedo, quiero volver a casa, odio este lugar.
De pronto escucho mi nombre es una voz clara que pareciera salvarme...
Esa mañana la madre de Julian lo despertó, pues el debía ir a la escuela, de mala gana el se levanto y dijo: "Odio que mi madre siempre me levante tan temprano, no recuerdo que estaba soñando, pero mataría por seguir soñando 5 minutos más."
Solamente puedo ver oscuridad, vacío, tengo miedo de caminar, pues podría chocar o tropezar con algo,pero aún así tengo miedo de quedarme aquí, solo, es definitivo, deberé comenzar acaminar siento en mis mejillas suaves gotas de lluvia, pero ¿Como podría estar lloviendo aquí?
Ahora que lo lo pienso ni siquiera puedo escuchar absolutamente nada ni siquiera mi vos, es como si aquí el sonido no existiera.
Por alguna extraña razón esta lluvia me tranquiliza, esta lluvia muda.
Camino, sigo caminando, pues es lo único que puedo hacer, pero tengo miedo, veo muchas sombras, tengo miedo de ellas, de aquellas sombras de las que uno puede ver cuando está solo, en su habitación a punto de dormir y que al momento de mirar fijamente la oscuridad pareciera que figuras extrañas se acercarán hostilmente hacia tí.
Pero sin embargo esas sombras realmente parecen perseguirme, me atormentan, de pronto la lluvia se torna ácida, y lloro ¿Por qué? No lo sé, simplemente lloro, tengo miedo, mucho miedo, quiero volver a casa, odio este lugar.
De pronto escucho mi nombre es una voz clara que pareciera salvarme...
Esa mañana la madre de Julian lo despertó, pues el debía ir a la escuela, de mala gana el se levanto y dijo: "Odio que mi madre siempre me levante tan temprano, no recuerdo que estaba soñando, pero mataría por seguir soñando 5 minutos más."
Suscribirse a:
Entradas (Atom)