jueves, 6 de marzo de 2014

Un amor equivocado...

El día era gris, sin vida, sin amor, solo tenía mis sentimientos hechos pedazos, los ojos desbordados de esperanzas muertas, solo lo suficiente como para todavía poder visualizarlo a lo lejos, me di cuenta, a pesar de la distancia que era feliz sin mi, no me necesitaba en lo absoluto y eso me estaba llenando de rabia; sabia que ese era nuestro destino, que al final termináramos como en el principio unos completos desconocidos, después de tanto vivido, tantos sentimientos expresados para que todo este concluyendo así, con mi mundo lleno de desilusiones y sin esperanza en el juego de sentimientos llamado vulgarmente amor.

Aun recuerdo el día que inició mi delirio, el gran 16 de octubre, el estaba tan guapo, lejano y desconocido, el tipo de chicos al que no le importa si los demás juzgan su aspecto, solo es ese chico de lentes opacos de cabello perfecto-desordenado, no traía pinta de alguien estudioso y parecía ser de los que les gusta Metallica y traen los pantalones rotos; estaba hablando con un amigo mío y sin mas titubeos ni pena alguna me acerque de una forma agresiva y con una improvisada excusa para decirle mi nombre, no esperaba ponerme tan nervioso, el obviamente noto el rápido cambio de color en mi cara ahora roja, roja, ganándole a mis nervios le logré hablar, a Ángel. Podría hablar de todas las cosas que hicieron que me enamorara de él pero solo me queda por contar lo único que hay, una trágica historia.

Desde aquel momento de mi gran valentía él me saludaba a cada encuentro que teniamos, solo se quedaba en eso nuestras conversaciones, podría decir que en eso termino nuestra historia, con un adiós...

No se como, pero el encontró mi facebook, mi vida se llenó de alegría al ver el primero, el primer mensaje con el que empezaría nuestra supuesta amistad, nos habíamos dejado en comentarios muy poco concretos señales bagas de sentimientos; ahora que lo veo, pienso desdichado en si todo lo dicho fue verdad, ya me canse, le diré francamente lo que siento, no me importa nada. Lo más grave que puede pasar ahora es que me de un golpe en la cara o algún insulto por el estilo, mientras me acerco a el noto que le extraña mi presencia pero aun así esta feliz de verme, el saludo es muy agradable, pero no quiero perder el tiempo. iré al punto.
-Ángel, te ves muy bien, bueno como siempre, se que me consideras tu amigo, ya no creo merecer serlo, pues... Ángel, tu me atraes de una manera que no puedo explicar, me he llenado de tan tontas ilusiones, se que estas sorprendido, esperare si tu quieres, cuando estes listo y reflexiones en lo tanto que ha pasado- dije con la voz tímida e insegura.
-Mario, no se que decir, no creí que tu fueras de ese tipo de personas... eres mi amigo, solo puedes ser eso, aunque mmm ahora ya no estoy tan seguro, por-por favor, en lo que pienso todo, ¡no me hables!- dijo, con una cara de despreció que no se podría explicar, y así sin mas que un adiós el me borro de su vida.

La tormenta ha parado, y el se marchó para no volver, si lo hace no sera mas que un conocido, me siento libre, pero sobre todo infeliz y un completo desconocido para mi mismo, me equivoque de amor, me equivoque de vida, me equivoque con él. 

                                                                                          


                                                                                                    -Estefanía Piedras-